FOTO CORTESIA: REVISTA SEMANA
Colombia despide hoy a una de las figuras más determinantes de su historia contemporánea. Este viernes 8 de mayo, se confirmó el fallecimiento de Germán Vargas Lleras en la capital del país. El líder natural de Cambio Radical, quien a lo largo de su trayectoria ocupó cargos de la más alta relevancia como la Vicepresidencia de la República, diversos ministerios y escaños en el Senado y el Concejo, no logró superar las complicaciones derivadas de una enfermedad que lo mantuvo alejado del foco público en los últimos meses.
Sus últimos días y la batalla contra el cáncer
El deterioro de su salud fue progresivo. El pasado 9 de marzo, Vargas Lleras fue ingresado de urgencia en el Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer (CTIC) Luis Carlos Sarmiento Angulo tras sufrir una crisis aguda mientras compartía tiempo con su familia en Bogotá. Debido a la complejidad de su cuadro clínico, fue trasladado posteriormente a la Fundación Santa Fe. A pesar de los esfuerzos del equipo médico por tratar el tumor que lo aquejaba —y por el cual incluso buscó alternativas científicas en Houston—, el exvicepresidente falleció a los 64 años bajo un absoluto hermetismo familiar, priorizando la intimidad en sus momentos finales.
Del hombre de Estado al abuelo entregado
La percepción pública de Vargas Lleras experimentó un vuelco significativo en su etapa final. Conocido por su carácter firme, su disciplina técnica y una fama de político «rudo» y directo, sus últimos registros visuales mostraron una faceta desconocida. Su hija, Clemencia Vargas, compartió imágenes que conmovieron al país: un hombre debilitado físicamente por la quimioterapia, pero con una mirada de profunda ternura hacia su nieto, Agustín.Para el país, quedó grabada la imagen del político de saco y corbata en el bautizo de su nieto en Bojacá, Cundinamarca, donde se refugió durante sus últimos meses. En aquel evento, el propio Vargas evocó con nostalgia su linaje, recordando su propio bautizo apadrinado por Carlos Lleras Restrepo, conectando así su historia personal con la historia política de la nación. Un vacío en el panorama electoral de 2026.
La partida de Vargas Lleras deja un vacío estratégico innegable. Como principal opositor a la gestión de Gustavo Petro, muchos sectores veían en él al estadista capaz de «enderezar el rumbo» de Colombia en los comicios de 2026. Sin embargo, el avance del cáncer en su cabeza le impidió formalizar una candidatura que muchos daban por sentada. Su retiro forzado de la contienda ya había generado un fuerte impacto en las coaliciones de centroderecha, que hoy lamentan la pérdida de quien fue, para amigos y detractores, un ejecutor incansable de la infraestructura y la política colombiana