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FOTO CORTESIA: COMITÉ DE CAFETEROS DEL QUINDÍO
El sector agrícola de la región cafetera enfrenta una de sus crisis más agudas debido a la inestabilidad del clima. Los cultivadores del departamento del Quindío manifestaron su profunda preocupación ante el impacto directo que las elevadas temperaturas y las sequías están provocando sobre los cafetales, poniendo en serio peligro la calidad del grano y la estabilidad económica de la segunda cosecha de este año.
Este desafío climático se suma a una lista de problemas preexistentes que ya golpeaban al gremio, tales como los elevados costos de los fertilizantes, la inestabilidad en los precios de comercialización interna y la reciente apreciación de la moneda local, factores que de forma conjunta han mermado los ingresos de los productores rurales.
La broca y el desabastecimiento hídrico acechan las fincas
Líderes y productores con trayectoria en la cordillera quindiana, como Roberto Suescún, explicaron que el principal peligro actual radica en la drástica pérdida de humedad ambiental. Este escenario crea un ecosistema óptimo para la rápida propagación de plagas destructivas como la broca, debilitando tanto el volumen final de producción como los estándares de calidad exigidos en los mercados internacionales.
Por su parte, Faber Buitrago, vocero del sector, detalló que el impacto acumulado del clima adverso viene arrastrando consecuencias negativas desde el semestre anterior. Mientras el promedio nacional de reducción en la recolección de sacos cerró a mitad de año con una baja del 10%, los balances internos de varias fincas del Quindío registraron pérdidas drásticas que alcanzan hasta un 30% en sus cultivos.
Estrategias de contingencia e impacto social
La prolongación de una sequía extrema o la consolidación del fenómeno de El Niño traerían consecuencias devastadoras: problemas en la maduración del fruto, deficiencia en la absorción de nutrientes del suelo y un encarecimiento generalizado en el mantenimiento de las siembras. Ante esta realidad, el Comité Departamental de Cafeteros del Quindío, liderado por José Martín Vásquez Arenas, activó un plan de choque preventivo.
A través de recursos del Fondo de Estabilización de Precios del Café, ahorros gremiales y aportes del Ministerio de Agricultura, se subsidian labores de fertilización y se capacita de manera inicial a 150 caficultores de la zona para mitigar los efectos del estrés hídrico. El panorama social es crítico si se tiene en cuenta que la economía de este departamento depende del sustento de cerca de 5.300 familias dedicadas al agro, distribuidas en más de 31.000 hectáreas cultivadas.

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