363e2c50-b111-11f0-8af9-a1bca42420f8.jpg
FOTO CORTESIA: AFP RAUL ARBOLEDA
La tensión política en el proceso de empalme presidencial ha escalado a un nuevo nivel. El presidente Gustavo Petro emitió una directriz tajante que frena los planes del equipo del mandatario electo, Abelardo de la Espriella, confirmando que ninguna instalación militar o de la Policía Nacional podrá ser utilizada para la ceremonia de transmisión de mando programada para el próximo 7 de agosto.
A través de sus canales oficiales, el jefe de Estado argumentó que los reglamentos de la Constitución de 1991 estipulan con claridad que el juramento al cargo debe realizarse estrictamente en una sesión plenaria del Congreso de la República, en la sede legítima de dicha corporación legislativa.
Bajo el mando constitucional hasta el último minuto
El mandatario justificó su orden recordando que sus facultades legales y su condición de comandante supremo de las Fuerzas Militares se mantienen vigentes de manera ininterrumpida hasta el instante preciso en que su sucesor preste juramento. «Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta el momento que el nuevo presidente jure», enfatizó, argumentando que los recintos de la fuerza pública están diseñados para la defensa nacional y no para albergar funciones legislativas o actos de investidura.
Adicionalmente, Petro restó importancia a las declaraciones de De la Espriella sobre su negativa a estrecharle la mano durante los actos protocolarios, catalogando el gesto de forma irónica como «un halago» y reiterando que su prioridad es el cumplimiento estricto de las leyes colombianas. Detalló también que los oficiales de las fuerzas armadas solo tienen permitido rendir honores militares a quien ya haya asumido formalmente la comandancia suprema del país.
Decisiones de última hora sobre símbolos históricos
Más allá de la controversia por la locación de la investidura, el presidente saliente anunció una serie de determinaciones de alto valor simbólico para el cierre de su administración:
  • Retorno de la espada de Bolívar: El arma de combate del Libertador abandonará su ubicación actual para ser trasladada de manera definitiva a la casa museo donde habitó Simón Bolívar junto a Manuela Sáenz.
  • Nuevos retratos en la Casa de Nariño: El pasillo presidencial sumará los cuadros de Carlos Nieto y de un general supremo indígena de 1854, personajes históricos a quienes el mandatario destacó por sus luchas en la abolición de la esclavitud.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *