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FOTO CORTESIA: AFP NOTICIAS
El pueblo colombiano se unió en un clamor solidario. Este domingo 16 de agosto, millones de fieles acudieron al llamado de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana para participar en la Jornada Nacional de Oración por los damnificados del violento terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al territorio nacional. Las ceremonias litúrgicas sirvieron además como centros de acopio para recolectar víveres, ropa y medicinas.
El sismo ha dejado un saldo preliminar trágico con centenares de víctimas fatales, miles de heridos y una crisis habitacional masiva que afecta a varios departamentos del país. En regiones neurálgicas como el Chocó y en barrios como Capri y Chiminangos, en la ciudad de Cali, el panorama es desgarrador: cientos de familias que perdieron sus casas han tenido que improvisar carpas y cambuches en plena calle para resguardarse de la intemperie y del frío nocturno.
Ataque a la ayuda humanitaria e historias de resiliencia
A pesar de la tragedia, la delincuencia no da tregua; las autoridades informaron que un camión cargado con asistencia humanitaria que se dirigía hacia el Chocó fue blanco de un cobarde ataque a tiros mientras transitaba por el municipio de Ciudad Bolívar, en Antioquia. En contraste, historias de resiliencia civil conmueven a las redes: un vendedor informal en Cali vació sus ahorros domésticos de su cuenta de Nequi (unos 250.000 pesos) para comprar alimentos y llevarlos directamente a los vecinos atrapados entre las Torres de Limonar. Maquinarias pesadas y organismos de socorro aceleran la remoción de escombros en busca de rescatar enseres y recuerdos familiares de los damnificados.

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